Desarrollo y mantenimiento de sitios en Internet, en Saltillo, Coahuila. México.

   Inicio < Opinión...es < Jesús R. Cedillo < El baño de Susana: Dejar de mirar al cielo, sucumbir al tormento 3/3
 
 
El baño de Susana: Dejar de mirar al cielo, sucumbir al tormento 3/3



   Por Jesús R. Cedillo

“Adulterio y asesinato.” Suena como aquella vieja tonada de los inconmensurables “Tigres del Norte”, aquella rola de “Contrabando y traición”, la vida de “Camelia, la texana.” De hecho, casi lo es. O bien lo es, con otros nombres y otro contexto. Adulterio y asesinato titularíamos el episodio, uno más, dentro de ese libro de libros llamado “La Biblia.” Si en las dos columnas pasadas le presenté aquí el episodio de Susana (Libro de Daniel, Capítulo 13. Versión griega conocida como Septuaginta, capítulo 13 y 14 que no se reconocen en la Biblia de los hermanos cristianos) que al momento de tomar su baño, causa tal furor en un par de viejos, que literalmente, dejan de mirar al cielo y sucumben al tormento terreno de la lujuria y el éxtasis, no menos escandaloso y bello es el episodio, la estampa de otro baño bíblico: el adulterio y asesinato ordenado por el mismísimo Rey David cuando éste, al asomarse en la terraza desde su gran palacio, ve en la piscina bañándose a una mujer bella y hermosa como pocas, quedando prendado de ella, era Betsabé (2ª Samuel 11.1:22).

El Rey David, juicioso y poderoso, como alta jerarquía que es y desde siempre, hace las reglas, por lo cual, pues no las cumplió. Mandó por la bella Betasbé que se bañaba. Estuvo con ella, la embarazó y luego, al saber que su esposo aún vivía en el frente de batalla (un guerrero, Urías heteo), lo mandó en una misión suicida a literalmente morir. Es decir, lo asesinó. No es cuestión hablar aquí de la moralidad de un Rey bíblico, sino que hacemos hincapié en el baño de Betsabé, el cual una vez más, es motivo de desvelo, tormento y un erotismo sin fin. Susana y Bestasbé, ¡qué combinación de musas! Sobra decir que estos dos episodios han sido motivo literario, pictórico y musical en la historia de la humanidad y sus artistas más prominentes.

Pero, insistimos, el agua, el baño no siempre ha sido motivo de regalo, buenas maneras y aseo para el común de los humanos. Cuando vence definitivamente el cristianismo y se arraigan sentimientos como el pecado bajo esquemas mágicos y religiosos, cambian también las concepciones médicas y de aseo de la época. En los siglos XVI y XVII, sobre todo en España y de acuerdo con los usos y costumbres escritos por don Miguel de Cervantes en su inconmensurable “Don Quijote de la Mancha”, las enfermedades tenían un origen: el desequilibrio de los cuatros humores que se creían, componían al cuerpo humano: la sangre, la flema, la bilis negra y la bilis amarilla. Por ello, las enfermedades no estaban del todo o siempre dentro del “interior” del ser humano, sino que provenían del “exterior.” Todo ello en base a comidas “calientes” o bebidas y comidas demasiado “húmedas” que se ingerían.

Por ello, en la segunda parte de “Don Quijote”, un personaje, el médico Pedro Recio, recomienda al glotón de Sancho Panza, como Gobernador de la ínsula Barataria, una dieta de tintes catastróficos para la salud al día de hoy: “Mandé quitar el plato de la fruta, por ser demasiado húmeda, y el plato del otro manjar también lo mandé quitar, por ser demasiado caliente y tener muchas especies, que acrecientan la sed, y el que mucho bebe mata y consume el húmedo radical, donde consiste la vida.”

Caray, pues es Europa en este especial periodo de la humanidad. Se cuenta, cuentan los historiadores que al mismísimo Rey de Francia, Luis XIII y tras el parto, cuando nació, bebé en paños de seda, pues no lo volvieron a bañar (lavar) hasta la edad de… siete años. En el siglo XVI se decía o se creía que los niños nacían “porosos.” Por lo cual no era conveniente lavarlos ni bañarlos, al contrario, había que tapar los poros con ciertas sustancias (aceites, sal, cera, cenizas de cuerno de becerro…).

Queda para una coda posterior, escritura más saludable, olorosa y animosa, como lo es glosar el famoso baño de Diana detenido en el tiempo por el gran Ovidio y sus “Metamorfosis”, tema alegórico que lo han glosado a placer escritores de todos los tiempos.

 
 
 
  << Regresar || El baño de Susana: Dejar de mirar al cielo, sucumbir al tormento 3/3 Visitas  277 || >> 
Última actualización del sitio: 21-jul-2017 08:16 PM