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Elecciones: de la militarización a la amnistía al narcotráfico



   Elecciones: de la militarización
a la amnistía al narcotráfico

El panorama electoral mostrado por las encuestas de preferencia para ver quién ocupará la Presidencia podrían cambiar con los primeros discursos de los precandidatos y aspirantes que sabremos jugarán en la contienda del próximo 1 de julio.
Las intenciones claras de ganar votos están reflejadas en todos en las últimas semanas. Charlas con universitarios, eventos de proselitismo en plazas públicas, declaraciones en los medios de comunicación, promesas imposibles de cumplir y otras que amenazan con la continuidad de lo hecho en este sexenio dejan en claro que los mexicanos ya son los perdedores de “la contienda”.
Los que siguen en su arduo peregrinar para conseguir las más de 880 mil firmas para apenas entrar como candidatos continúan desfilando por el país, en una semana veremos un movimiento acelerado de la mano de la fe guadalupana y probablemente todos buscarían aprovechar la convocatoria masiva para lograr las firmas.
En ese largo peregrinar están Margarita Zavala y Pedro Ferriz de Con en las universidades; Armando Ríos Piter en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara -pese a los penosos antecedentes políticos en ella-; “Marichuy” en kioscos de Jalisco para encontrar un contacto con los sectores menos escuchados de la población y Jaime Rodríguez Calderón con la ventaja de tener más firmas y “aguantando” la fiscalización a su administración de la Auditoría Superior del Estado, que le dio un quemón diciendo que hay más fallas que en tres años de sexenio de Rodrigo Medina.
Mientras el Frente Ciudadano del PAN,PRD y Movimiento Ciudadano no da señas claras de un competidor real, mantiene una buena preferencia, aunque todos esperan que las tensiones entre quienes busquen dirigir a la alianza terminarán por fracturarla.
En ese argot, los contendientes más importantes también enfrentan un duro panorama. José Antonio Meade, asumiendo su caracterización del funcionario ejemplar “Pepe-Toño Miid”, reiteró la continuidad del proyecto del PRI, para refrendar la estabilidad y los avances logrados en el sexenio de Peña Nieto, reflejados en las llamadas reformas estructurales, que no han logrado detener la inflación, la violencia, desigualdad, corrupción e impunidad.
Su intención es clara, asumir el discurso de pacificación, calma, adormecimiento ideológico para que no haya una transformación real que cumpla con la necesidad de justicia tras 12 años de una cruenta batalla contra el crimen organizado. Esa premisa está bien respaldada en la aprobación este fin de semana de la Ley de Seguridad Interior, vista como la espada de doble-filo política.
Por un lado, la certeza de seguridad con la intervención de las Fuerzas Armadas sería una realidad como la que supuestamente se vive en Coahuila, aunque por otro lado la obtención de poderes plenipotenciarios como poder espiar a la población, recibir información de organismos civiles sin órdenes, el ocultamiento de sus presupuestos y la opacidad total sobre sus operaciones reflejan que la posible militarización resultará una amenaza –aparentemente invisible para quienes la aprueban creyendo que podrán controlar a las Fuerzas Armadas- para el futuro de las instituciones.
Sin embargo, desde una posición totalmente opuesta, el todavía favorito en la preferencia del voto, Andrés Manuel López Obrador, arrojó una declaración que ha detonado reacciones de todos los sectores: la posibilidad de una amnistía a los grupos criminales con la intención de que se unan a su Acuerdo por la Honestidad para finalmente reparar a México de todos los vicios de su patentada “Mafia en el Poder”.
Esta supuesta idea que todavía no se refleja como propuesta advierte de una posible idea de pacificación a los cárteles del narcotráfico, aunque la mayoría del país reprobaría la idea de dar amnistía a quienes desataron masacres, asesinatos y el exterminio de poblaciones enteras.
Nuevamente, los dos extremos se ven polarizados sin la posibilidad de que existan propuestas reales que puedan mostrar soluciones y no escenarios fantásticos donde todo se resolverá por “arte de magia”. Al parecer los mexicanos deberán hacer una elección, aunque una vez más sea por un extremo radical y otro totalmente conservador, un error que en el pasado se resolvió con confrontaciones de magnitudes catastróficas. 
 
 
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Última actualización del sitio: 12-dic-2017 07:55 PM